domingo, diciembre 03, 2006

EL INFIERNO DE GOMEZ


Al morir Gomez se despertó en un extraño mundo, helado y oscuro. Un individuo pequeño y algo hostil le hizo señas con los dedos para que lo siguiera. Desconcertado , así lo hizo. El otro caminaba presto, con su traje oscuro y su silencioso paso. El lugar era algún edificio lúgubre, muy parecido a aquellos en los cuales él trabajó durante tantos años. Puertas y ladrillo, basto y desnudo. Duro paisaje sin ventanas.
La penumbra no le dejaba distinguir muy bien a su guía y , además, un vaho de recuerdos lo comenzaba a envolver.
El era Gomez, sargento Gomez Sr. Encargado de interrogar prisioneros. Torturador decían sus enemigos. Eficiente y cabal hijodeputa decían sus superiores. Durante los largos años de la dictadura se hizo experto en anatomía humana, puntos sensibles, nervios , dientes, prepucios, testículos, vaginas.....también se volvió un experto en miedo. Infundirlo, recrearlo, multiplicarlo.
Ahora que había muerto, porque estaba muerto , o no ?, ( después de dolorosa enfermedad , dirían algunos ) ahora mismo caminaba detrás de un extraño sin nalgas y sin respeto por él. Ni siquiera volteaba a mirarlo. Pensó en escapar, pero,se dijo,escapar a dónde , si todo aquí se ve igual. Largos corredores poblados de oscuridad y puertas,puertas selladas con rejas y silencio.
Caminó entre brumas y recuerdos siguiendo a aquel espectro. Al fin llegaron al final de un corredor. Una puerta sin reja les dio la bienvenida. En el marbete se leía con claridad: Sargento Gomez, y debajo: Especialista en interrogación.
El otro abrió la puerta y penetraron en un espacio frío, amplio, con muchos aparatos y mesas. Un laboratorio. Estaba contemplando todo con fruición de experto cuando se dió cuenta que en el escritorio principal había alguien sentado: un individuo grueso , gafas oscuras , bigote espeso y labios de sapo fruncidos con intransigencia. El tipo lo miró con desfachatez y Gomez sintió el cagazo en el esfinter pertinente. Ahora lo reconoció : era el General . Aquel que se tomó el poder después de asesinar al presidente legalmente elegido y a unos cuantos miles de opositores. Era él en persona. Casi cae de rodillas. Como pudo se cuadró muy marcial y se inflamó de patriotismo. El general sonrió con desprecio : déjese de huevonadas Gomez. Deje sus saluditos maricones para los que aún viven y vuelvase serio, que para eso está muerto cabrón !.....Gomez sintió el antebrazo enmohecido por el horror de los años y con gran esfuerzo y no poco dolor logró bajarlo de a poquitos, lentamente.
A todas estas , su esfinter anal estaba húmedo, sospechosamente húmedo. El general olisqueó la mierda expertamente, era un olfateador sublime. Un sabueso lleno de condecoraciones. Miró a Gomez con delectación de predator, lo evaluó mentalmente, lo desnudó, lo pesó y lo encontró fallo. Gomez sabía leer los ojos del amo y comprendió su desprecio. Pero , como siempre, pasó por alto estas minucias y sonriendo obsequiosamente le preguntó con vocecilla meliflua : Cómo se encuentra mi general ?
La respuesta vino en forma de explosión : que cómo me encuentro ?...Muerto ! pedazo de mierda !...me encuentro tieso!! Frío ! Fatuto !!!!!!!
La indignación del Sr General era directamente proporcional al terror de Gomez. En aquel momento le hubiera gustado realmente descansar en la paz del Señor de una buena vez. El General carraspeó y tamborileó con sus uñas sobre el escritorio. Se inclinó hacia él y con gesto confidencial le dijo : Sabe que lo estábamos necesitando ?
Gomez , aterrado, no atinaba a responder. El tamborileo se detuvo y la tensión aumentó insoportablemente.
Sabe o no sabe ? ...las palabras restallaron en el aire, crueles y maléficas. No ..señor..no sé. Respondió con un hilo de voz, mientras el cagazo comenzaba a fluir libremente por sus piernas, impregnandolas con ese vaho perverso que salía de su intestino descompuesto.
El general puso dos dedos sobre su nariz y lo miró con absoluto desprecio. Luego recompuso una expresión más amistosa :
No crea que hemos olvidado su buena gestión durante los años aquellos en que tuvimos que defender a la patria de tanto desgraciado, desquiciado, malandrin y subversivo. No hemos olvidado sus éxitos, su ingenio y esa vocación por el oficio que lo hicieron el mejor en su campo. No , Gomez. Eso jamás lo olvidaremos.
Gra....gracias mi general, balbuceó el aludido.
Bueno !, pasados los momentos sociales...al trabajo ! Gomez : necesitamos averiguar varias cosas aquí. ( Hizo un gesto apropiado y descriptivo ). Necesitamos saber qué lugar es este y que hacemos aquí.Nadie nos informa, nadie se toma la molestia de darnos pautas...usted sabe....
Gomez lo miró con un inmenso asombro reflejado en sus ojos de cabrón irredimible.
Qué , mi general ?
El otro lo miró con rabia visceral y descargó sobre él todo el peso de su autoridad:
Qué es lo que no entiende , Gomez ? El español ? o , hablé muy bajito y quiere que le repita gritando ?
No mi General...no es eso ...es que creí...
Pués no crea nada, carnicero. Solo haga lo suyo y averigüe lo que le dije...y.. pronto.
El general se puso de pié e hizo ademán de marcharse. En el último instante, se detuvo con una vuelta de capa y mirandolo con ojos de fuego espetó : le enviaremos sospechosos, como siempre. Que confiesen..y ...AH! no me vaya a molestar con pendejadas ! voy a estar reunido con varias personalidades exquisitas.Resultados Sr mío ! solo eso queremos ...y pronto.
Dicho esto, el general se marchó raudo dejando a su paso una estela de aroma a cadáver descompuesto. Gomez miró su espalda que se alejaba y sintió una catarata de mierda escurriendo por sus piernas.


2.

Luego de un tiempo prudencial que Gomez aprovechó para familiarizarse con su nuevo entorno de trabajo, llegó el primer sospechoso. Extrañamente llegó solo, sin guardias al lado, y , más extraño aún, venía completamente desnudo.
La excitación que sintió Gomez por el re-encuentro con sus labores le impidió analizar a fondo esa sensación lejana, una especie de dejá vou, que le indicaba que aquel no era un desconocido.
La situación era tan extraña que el torturador trató al sospechoso con cortesía de médico, indicandole donde ponerse. Este , dócilmente , se acostó en la mesa de exámen ginecológico, la predilecta de Gomez, dejando expuestos al tiempo los genitales y el ano.
El especialista aseguró convenientemente los brazos y piernas con fuertes correas de cuero, inmovilizando al sujeto. Comprobó que la mesa metálica se desplazaba bien bajo el impulso del motor y se dispuso a operar.
Contempló con fruición sádica los instrumentos a su disposición : punzones, tenazas, picanas, cuchillas, látigos, cinchas, escalpelos, martillos y otros varios. Limpios , asépticos, filudos, cortantes , fríos......se estremeció de placer y sintío en sus calzoncillos untados de mierda fresca como su pene comenzaba a ponerse duro. Era una sensación inherente a su oficio, pensó.
El hombre a su disposición era joven, talvez veintitantos, musculoso, más bien lampiño. Tocó las nalgas redondeadas con sus guantes-piel y con un dedo azaroso rozó el perineo torvamente. Sintió el estremecimiento que la caricia le produjo a su victima y sorpresivamente le jaloneó las huevas. Esperó inutilmente por un Ayy..o un oughh!...silencio. Volvió a jalar con más fuerza ahora y preguntó con su voz más ruín :
Sabes porqué estás aquí ?
Silencio.
No sabes hablar malparido ?...Yo te voy a enseñar...no solo a hablar. También a cantar....jejejejé.
Echó mano de un enorme martillo y sin mediar palabra introdujó el mango grueso e irregular en el ano de su víctima. Fue un movimiento maestro : vió como la sangre comenzó a fluir lentamente. Lo había desgarrado. Pobre hijueputa, pensó con sevicia.
Dejo el martillo ensartado e hizo mover la mesa con el servo – motor. La cara del sujeto quedó a su disposición. Ahora estaba bien erecto. Volvió a hablar :
Dime todo lo que sabes sobre este lugar y te dejaré en paz.
Silencio.
Maldijo para sus adentros. Era un tio duro. Ni siquiera estaba asustado. Le descargó un puño bastante salvaje sobre el pómulo. No quería hacerlo sangrar ...aún. Los ojos del tipo eran azules, muy bonitos....le recordaban a alguien.....Ya !! ..pero si este era el estudiantico que había sido su primer paciente, hacía tantos años. Solo que ahora se veía diferente : tal vez el pelo, mmm...pero , los ojos, eran inolvidables. Recordó que a ese jovencito lo violaron todos los de su unidad investigativa, incluido él. Lo violaron hasta el cansancio y luego lo torturaron hasta la muerte. No importó que les dijera todo lo que sabía , que era bien poco. Ellos fueron hasta el final porque esos ojos habían visto mucho. Demasíado.
Al recordar aquello Gomez se detuvo y el hombre lo miró. Sabía que sabía. Y eso le dio una rabia inmensa. Tan grande que perdió la noción de las proporciones y se enfrascó en el uso de todas las herramientas a su disposición. Dolor . Dolor absoluto. Terror. Era lo que Gomez sentía a cada nuevo paso de su avance. Entonces el hombre habló . Con voz nítida dijo :
Yo te perdono!
Gomez no podía creerlo. A cada nueva tortura el hombre respondía lo mismo : Yo te perdono!
Exacerbado , el especialista de la muerte, fue ahondando en sus acciones y de la piel pasó al músculo y fué al hueso. De la picana pasó al bisturí. De la simple aplicación pasó a la vivisección. A cada nuevo giro de su experta mano surgían de aquella gargante mil perdones más. Desesperado, trajo la más filuda hacha de destazar que encontró y redujó aquel hombre a pedazos palpitantes. Al concluir con su asquerosa labor trajo una bolsa plástica y puso todo el desperdicio en ella. Fué al lavamanos y vomitó concienzudamente.
Después trató inutilmente de limpiar su cuerpo tinto en sangre y mierda y arrojó los despojos por el conducto de basuras, adecuadamente dispuesto en un rincón. El timbre del teléfono lo despertó del ensueño febril en que se hallaba. Reconoció la voz del General increpandolo confianzudamente, cosa rara en él.
-Que averiguaste Gomez ?
Mi general..tartajeó levemente, el tipo no sabía nada...nada.
- Cómo ?
- Pués que el tipo no sabía nada.
- Y....porqué sabía ?...no debería ser ...sabe ?..en presente...
- Eeesss ... que , mi general, el ya no está....
- Cómo que no está ?...se ha fugado?
- No, no señor...es ..que creo que se me fue la mano un poquito y...
- Se le fue la mano ? Malparido !!! usted no está aquí para darse gusto depravado de mierda ! usted está aquí para hacer una averiguación seria. Afortunadamente tenemos más sospechosos....espero que no los mate a todos..manos de seda ( irónico y mordaz )
- No , mi general. Lo que pasa es que estaba fuera de forma...usted sabe....muchos años sin trabajar...la artritis...los ojos jodidos...
- Buaalh!! Babosadas de cuando estaba vivo y la cagaba. Ya no más Gomez. Aplíquese a la labor y deme respuestas pronto.
El sonido del teléfono al ser colgado con rudeza retumbó en sus oídos y le quedó zumbando por un rato. Gomez decidió bañarse y ponerse una bata decente. Sentía un asco total e irreversible. Había una ducha con poceta y cortina. Se desnudó y arrojó la ropa a la basura. Dejó que el agua corriera por su cuerpo, luego se enjabonó a conciencia. Cuando consideró que estaba limpio cerró la llave y se secó.
Recorrió el salón buscando las batas pero no halló nada parecido. Buscó tambien vendas para taparle los ojos a los sospechosos. No deseaba mirarlos ni escucharlos. Desafortunadamente ni un trozo de tela por ningún lado. Decidió lavar su ropa sucia y fue hasta el tacho de basura para hacerlo. Entonces descubrió que había desaparecido. Su ira y ansiedad no tenían parangón. En ese momento alguien tocó a la puerta.Gomez no supo que hacer : abrir o no abrir, he allí la cuestión. Pasados algunos momentos volvieron a tocar la puerta, cortesmente. La parálisis se apoderó de él y gruesas gotas de sudor resbalaron por su frente. Por fortuna para el, la puerta comenzó a abrirse y pudo ver que se trataba de una mujer joven y bonita, más joven que bonita, o, a lo mejor, solo era bonita porque era joven...puta confusión !
La joven lo miró con temor y le dijo sumisamente : soy la sospechosa número dos.
Gomez la miró detenidamente y se dio cuenta de que , como el otro, venía completamente desnuda.No había guardias y a esta también creía recordarla.
¡ Entre rápido !... Gomez trataba de recobrar la iniciativa. El era el que mandaba! Como le enseñaron los asesores o trainers....
La mujer entró timidamente y lo miró de reojo. Entonces se acordó que estaba desnudo y eso lo puso furioso :
Que miras puta ?
Al mismo tiempo le envió un puntapié que le dio justo en la nalga carnosa y provocativa que apenas si se conmovió un poquito, indicio de buen tono muscular.
Pasate para la mesa que ya te hago tu tratamiento, perra !
Igual que el otro esta chica fue dócil : se acostó como el quiso y la amarró como le dio la gana. Se sintió lleno de vigor, sin cansancio ni hastío. Excitado por la perspectiva de este nuevo trabajo. No quería repetirse. No la iba a violar con el mango del martillo.
La repasó por todo lado y comenzó a ablandarle el ánimo : yo no deseo hacerle daño. Solo necesito informaciones positivas y veraces ( porque será que esos senos se me hacen conocidos ? Los pezones son hermosos ) , no me obligue a causarle dolor mijita. Al tiempo su mano se desbocaba en lascivos toques a cual más atrevido y cobarde frente a la indefensión de su víctima.
Al mirarse notó a su animal erguido en toda la extensión de la palabra y segregando fluídos aceitosos. Se deleitó por un instante con la mirada aterrada de la chica y de pronto ese fruncir de cejas, esa piel levemente arrugada, le despejaron la memoria y se vió a sí mismo , treinta años atrás en el cuartel de policia que era su sede. Estaba con tres tipos más : Mocho, Carranza, y el loco Vega. Tenían a esta chica en lo que llamaban , muy divertidos, la mesa de operaciones. Se llamaban a sí mismos doctores e iban encapuchados. La chica , desnuda y amarrada, ya había sido violada en otro recinto. Estaba pálida y sangrante pero era hermosa. Tenía un bello culo, lindas piernas y unos senos bien formados sobre los que alguien mordió con demasíado entusiasmo. La cara ostentaba un moretón severo sobre un ojo, el izquierdo, la nariz sangró por un rato.
Ellos fumaban tranquilos, con ojos de bestia , rojos y lagrimeantes. De pronto el loco Vega apagó su cigarrillo en la linda pantorrilla de la dama y esta lanzó un alarido escalofriante. Carranza la abofeteó ofendido por el grito :
Porqué tanto escándalo si todavía no empezamos. Mejor traigamos cinta de la gris para taparle la jeta a esta culona. ( Risas )...mejor no , porque si le da la conversadora no va a poder decirnos dónde está el noviecito, verdad mamita ?
Gomez, nuestro Gomez muerto, permaneció de pié frente al recuerdo y supo que ella sabía. Decidió afrontar el hecho con profesionalismo :
Qué lugar es este y qué hacemos aquí, putilla ? ( lo de putilla lo sorprendió hasta a él mismo. )
La chica lo miró dulcemente y con voz suave le dijo : Yo te perdono.
Gomez no podía creer en su desgracia. Otra que lo quería perdonar. La rabía fue creciendo consistentemente. Comenzó a operar con tenazas...no quejidos..no lamentos.
Comenzó a perder la poca cordura que le quedaba. Trabajó con iracundia y odio. Quebrantó huesos, hirió y , en un proceso creciente fue repitiendo todo lo hecho con el anterior paciente, incluso el destazamiento final. Lo único que obtuvo fueron mil perdones más : Te perdono, yo te perdono...una y otra vez..hasta la muerte.
Al concluir su carnicería sonó el teéfono y golpearon a la puerta. Gomez descolgó y , claro era el general que sabemos.
Que hubo Gomez ? Ya la mató ?......
Mi general... ( sudor, lágrimas, confusión )...mi general, creo que estoy avanzando un poco ( mintió sin convicción )...creo que...al próximo si le saco toda la verdad...
Más le vale suruaco de mierda !...no me falle porque.....
Gomez sintió el peso infame de la amenaza generalicia y se deshizo en sopas de mierda y sudores repugnantes. Fué hacia la puerta y la abrió de par en par. Un hombre de raza negra, fuerte y grande, desnudo él también, lo miro con cara de esclavo y le dijo : soy el sospechoso número tres. Gomez trató de ubicar guardianes: asomó la cabeza al corredor y solo pudo ver una fila interminable de gentes desnudas que esperaban por él. Les gritó confundido : quienes son uds ?
Somos sospechosos Sr Gomez......respondieron en coro.
Este tomó aire y al fin se decidió a preguntar de nuevo :
Alguno de ustedes desea perdonarme ?
Un bosque de manos se levantó afirmativo y una visión de sonrisas y miradas dulces lo persiguió hasta detrás de la puerta que con violencia terrible cerró tras de sí.
Es cuestión de sistema, se dijo a sí mismo. Tengo mucho trabajo por delante, pero también tengo tiempo....yo puedo hacerlo....se repitió.
Dicho y hecho : Gomez, que nunca duerme porque no necesita hacerlo y nunca come por la misma razón, dedica su tiempo por completo a la tortura y muerte de los sospechosos enviados por el general. Ya no le importa averiguar nada : lo único que le pregunta al sospechoso de turno es si él o ella también desean perdonarlo. Ellos responden siempre : Yo te perdono....yo te perdono. Entonces Gomez rasga, jala, corta, muele y llora. Llora mientras los muñones sangrantes lo perdonan. Llora cuando las lenguas arrancadas lo perdonan...cuando los testículos macerados , los huesos rotos, las cabezas cortadas, los costales de carne sangrante y palpitante lo perdonan.

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